miércoles, 1 de julio de 2009

Carta de una ahijada a su madrina

Hola Madrina:


En estos 19 años que tengo, me han pasado diferentes cosas demasiado fuertes pero que por más duras que fueron, de todas algo traté y sigo tratando de aprender. En este momento, ocurre una sumatoria de cosas de entre antiguos dolores hasta actuales incertidumbres, pasando por preguntas existenciales. Situaciones dolorosas, ocultas, innombrables hasta ahora, llantos en silencio, gritos no escuchados, cariño no recibido, golpes sufridos, constantes desilusiones, quién soy, quién quiero ser, cómo lograrlo, vale la pena seguir?, hasta cuándo sufrir, cómo seguir, qué quiero lograr, qué dirección tomar ante tan complicado comino que varía cada día de forma inesperada, lleno de dolor, todos los días un poco más.

Hay cosas que no son fáciles y que afectan a muchas personas. Hay cosas que me hicieron y que debo resolver, y tengo miedo, que si no tomo cautela ante tan frágil situación, de lastimarme y/o lastimar a otros. Si algo aprendí de toda mi vida, es que no quiero lastimar a nadie, ni molestar a nadie. Se lo que implica el dolor.


Se que soy un junco que algún día será un árbol imposible de quebrar. Se también, que para llegar a ese árbol debo pasar por constantes tormentas, y en eso estoy, en medio de una tormenta, más bien, un huracán, pero nada que no se pueda superar. "Después de la tormenta siempre llega la calma" dicen muchos. No sería posible que tantos se equivocaran. Confío en ellos y en el lado de mi que evita que haga lo que algunos días más deseo, que es quedarme tirada sin hacer nada, para mandarme a continuar con una vida, que aunque no sepa hacia dónde va, sigue yendo.


Quizás sea medio confuso, quizás hoy no lo comprendas. Ojala algún día, todo esto, sea una simple anécdota de un gran aprendizaje de una persona que logró aquello que tanto deseaba.


En el momento adecuado, trataré de dar una explicación, si es que mi camino así me lo pide.


Gracias por la preocupación. A pesar de la distancia, es cálido sentir tu presencia, que acá nunca se olvida pero si se extraña. Es bueno saber que aquella tan verdadera reflexión derivó en mí, es bueno saber que crees que no me voy a quebrar.


Espero no defraudarte.



Michelle



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